El bar

Gabriel de Araceli

     Cinco minutos, trescientos segundos, es el tiempo que tardará un espectador medio que asista a la proyección de la última película de Alex de la Iglesia, EL BAR, en pasar de la expectación a la decepción. Ni uno más. Ni la rotunda interpretación de Terele Pávez, ni el trepidante montaje, ni la exhibición de ropa interior de una chica que se llama Blanca impedirán que el inadvertido espectador descienda literalmente al inframundo de los petardos cinematográficos por muy furibundo entusiasta que sea del director bilbaíno. Y si a media película se despierta asustado en mitad de un mal sueño, intuirá en las tinieblas de las alcantarillas donde se desarrolla la peli que el resto de los espectadores que aún no duermen también se pregunten por qué al cine, por qué a nosotros, por qué nos hiciste esto, Alex.

    Un sinsentido, una exhibición de talento desperdiciado, una historia que prometía mucho y se queda en nada, una pérdida de tiempo y de dinero (el de la entrada), un delirio de diálogos absurdos, un arranque prometedor que huye por los sumideros de lo insustancial en forma de detritus fílmico hasta sumergirnos en una tediosa historia de la que salimos agradecidos cuando, ¡por fin!, se acaba tan mugrienta peli.

    Que el creador de “LA COMUNIDAD” o de “CRIMEN FERPECTO” nos depare tan irreparable pérdida como esta de EL BAR sume a los seguidores de Alex en un profundo abatimiento, porque esperaba algo más del ingenio del brujo de Zugarramurdi y no este paseo por las cloacas del celuloide, entre cucarachas, chicas semivestidas, torvos personajes raquíticos, decorados estrambóticos, ratas y aguas fecales, ¿hay algo más en EL BAR? Y la culpa no es del exhibidor, al que debería exigirse la devolución del dinero por una proyección tan poco sólida, tan poco atractiva, tan hedionda como este paseo por el hades del cine. La culpa es del ingenuo espectador que confía en Alex de la Iglesia, que quiere creer que aún tiene esa capacidad seductora de sus relatos únicos y de contarnos historias fantásticas de personajes extra-terrestres, que llenaba de chispas sus pelis tan diferentes y tan irreverentes y que le descubrió en aquella bestia de un día colgada en el edificio Capitol, o en aquella emocionante balada triste de trompeta, que quizás como en el apocalipsis anticipaba proféticamente sus últimos toques en esta fallida y vulgar historieta de bares malolientes. Siempre nos quedará El Palentino.

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RIVER OFF NO RETURN

Gabriel de Araceli

RÍO SIN RETORNO

1954. Nos encontramos en el momento cumbre del cine americano, esas décadas que van desde el comienzo de la 2ª GM hasta la consolidación de la televisión como alternativa de entretenimiento, mediados los 60, en las que Hollywood se proclama en el emperador que genera los sueños del planeta. Y en ella actúan dos de los grandes divos universales del celuloide: Robert Mitchum y Marilyn Monroe, dirigidos por Otto Preminger. Y en Technicolor, en Cinemascope, una producción de la 20Th Century Fox.

    Y sin ser una película merecedora de admiración, un melodrama romántico más de encargo con final feliz, RÍO SIN RETORNO lo tiene todo para que el espectador pueda entretenerse durante 90 minutos: el Mitchum y la Monroe, dos dioses llegados directamente del paraíso; un protagonista infantil angelical (Tommy Rettig); un villano (Rory Calhoun) castigado por traicionar la virtud; un paisaje paradisíaco (los parques nacionales de Canadá); unos indios malos como manda el tópico; un enredo amoroso con final feliz y una producción y dirección antológica: Stanley Rubin y Otto Preminger.

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El argumento es un tanto baladí. Hay un chico, un papá que se vuelve bueno y se reencuentra con su tierno hijo al que había abandonado. Hay una chica que cree en el amor y canta dulces canciones agarrada a una guitarra consoladora de sus penas mientras encuentra a un chico. Hay un chico malo, un jugador de póker, que cree engañar a todos. Hay también media docena de indios y un par de malos tontorrones que pretenden apropiarse de la chica. Hay un enredo en mitad de un paisaje deslumbrante y un desenlace que devolverá al niño angelical la fe perdida en su padre. Y con esos ingredientes, una música épica, una fotografía panorámica, un montaje de otra época (con fundidos en negro) y un happy end se fabricaba hace 63 años una película que daba la vuelta al mundo.

    El antagonismo de los protagonistas, Matt Calder (Robert Mitchum): un machote que ha purgado en la cárcel una pena de juventud, contrasta con la candidez de Kay, interpretado por la seductora Marilyn. Una cabaretera a la que la vida le ha arrastrado a antros de mala muerte, lugares de perdición encargados de sustraer hasta el último dólar a una legión de torpes buscavidas. Todo eso durante la fiebre del oro en cualquier sodoma del lejano Oeste.

marillyn2    La Monroe está espléndida, su vestuario tan ceñido como escaso, su voz aterciopelada y sus apariciones rodeada de hombres interpretando baladas almibaradas desatan los deseos eróticos incluso de las estatuas. El protagonista infantil, Tommy Rettig, tiene una actuación aceptable. Y el malote Weston, Rory Calhoun, salva el tipo sin más porque tampoco le dan mucho papel. Trabajaría después en spaguettis-westerns en España a las órdenes de Sergio Leone. Y será recordado por sus intervenciones esporádicas en series televisivas como BONANZA o EL VIRGINIANO.

    La película utiliza un río como vehículo conductor de la trama. Algo que con posterioridad, en la década de los 70, incorporaron célebres producciones que alcanzaron la gloria en la historia del cine. Existe un paralelismo evidente en películas como AGUIRRE, LA CÓLERA DE DIOS, de Werner Herzog. O en APOCALYPSE NOW REDUX, de Francis Ford Coppola.

    En las tres cintas se recurre al cauce del río como soporte móvil en el que transcurre la acción de los seres humanos. En las tres películas suceden hechos similares que afectan a los protagonistas: el peligro constante de las aguas tempestuosas; la incertidumbre de un destino desconocido; los ataques que sufren los embarcados por la hostilidad oculta de pieles rojas, guaraníes o guerrilleros del Vietcong; o los desfiladeros o la selva amazónica o camboyana, peligros que se ciernen constantemente como una amenaza indefinida sobre los indefensos y erráticos balseros.

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    Y en las tres coincide el móvil que lleva a los héroes a actuar contra el mal latente: la traición. Para la sociedad de cada momento es necesario fustigar la conducta punible del trasgresor. No hay delito sin castigo y la premisa de condenar al tramposo se cumplirá inexorablemente. Es la misma metáfora que Joseph Conrad escribiera en 1898, en EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS: es el mismo ascenso fluvial catártico acechando a los culpables, ya sea por el río Congo, por el río Mekong, o por el río sin retorno. Es la misma persecución ya sea en busca de cauchero Kurtz, o del coronel Kurtz, o del villano Weston.

    Tan solo cabe la pequeña diferencia de que en la película de Coppola la presencia de la mujer se advierte veladamente en el fracaso matrimonial que arrastra el justiciero, el capitán Willard, mientras que en los filmes de Preminger y de Herzog la presencia femenina resulta evidente. Es protagonista en Key, encarnada por Marilyn; o secundaria en los papeles de Inés de Atienza, o Elvira, la hija de Aguirre.

    Y tanto Matt Calder (Robert Mitchum) como el coronel Kurtz (Marlon Brando), como Aguirre (Klaus Kinski) son, en el fondo, el mismo personaje terrible, trágico,  depredador y castigado.

    Robert Mitchum, Marilyn Monroe, Ottor Preminger, RÍO SIN RETORNO, el cine clásico americano, el lugar de ensueño donde hay que regresar constantemente porque está forjado con la ambrosía que destilan los dioses.

    Y esto fue todo, amigos, vean RÍO SIN RETORNO.


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El Corazón de las Tinieblas

Ángel Fernández Santos

El cine es guión, guión y guión

Recuerdo a Ángel Fernández Santos cuando le preguntaba qué peli ver una tarde cualquiera. Desde su aspecto de intelectual un tanto pasota y su bohemia descreída me miraba con la benevolencia de un padre y me recomendaba cualquier cinta de lo que había en la cartelera. Siempre acertaba. Yo supe después que aquel tío que tan llanamente me acogía como a un alumno interesado era nada más y nada menos que el guionista de “El espíritu de la colmena” y que había sido un rebelde en los tiempos del franquismo y que las mujeres sentían por él una atracción irresistible.

angel_fernandez_santosAunque a mí eso último me importaba un comino. Lo que quería era oírle hablar de cine. Y me hablaba de la estructura narrativa de un film y de la importancia de los diálogos y la necesidad de que todo se expresara en el guión, que todo quedara clarito para que nadie se equivocara, ni el realizador, ni el montador, ni el director de fotografía, ni los productores. Y me recomendaba que leyera a Karel Reisz, que todo lo demás estaba de más. Y yo me leía todas sus crónicas y todas sus críticas porque su sabiduría era tanta que aprendía con él en un rato más que en un trimestre en la facultad. Tenía razón, el cine es eso, una historia bien contada, guión, guión y guión. Y lo demás son efectos especiales.

Gabriel Araceli


Cary Grant, ¡por compasión!

Uno de los rostros más reconocidos, agradecidos y amados de Hollywood. Aunque él era inglés, nacido en Bristol en 1904 y se llamaba Archibald Alexander Leach. Pero todos sabemos que era Cary Grant y que cuando aparece en pantalla incluso la oscuridad de la sala desaparece porque con la luz que emana su rostro ilumina los pesares más negros de los espectadores y aunque sean dos horas asistiremos a un sueño parecido a la felicidad.

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Una carrera extraordinaria y una vida apasionante y tumultuosa. Seguro que cualquier espectador del mundo ha visto alguna de sus películas: Con la muerte en los talones, Encadenados, Sospecha, La fiera de mi niña, Solo los ángeles tienen alas, Encadenados, Charada, La novia era él… y así hasta setenta y dos películas. Algo menor fue la lista de esposas, cinco, que no está nada mal para un caballero, aunque la que más le duró fueron trece años, Betsy Drake. Mucho se ha hablado de su vida íntima y sus gustos amorosos, algo que corresponde a su vida personal y que no merece el más mínimo comentario. Nos quedamos con su elegancia, con sus interpretaciones magistrales y con su sonrisa.

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La magia existe

Bienvenidos al mundo de los sueños y a las ilusiones, al cine

¡Cuesta tan poco soñar!, inventarse una realidad paralela a la que nos agobia a diario…

Soñar, sí, con mujeres maravillosas y caballeros galantes, Con James Bond o con Barbarella; o Sean Connery y Jane Fonda; con Xanadú o con el grito de Tarzán; con Rita Hayworth o con Paul Newman; con el coronel Kurtz o con Ava Gardner, miss Kelly en Mogambo; con la Régula, el Paco y el señorito Iván; con Charles Foster Kane o con Gene Kelly bailando bajo la lluvia. Siéntese en su butaca, las luces se apagan…

¡Comienza el espectáculo!


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Solo ante el peligro

 High Noon. Fred Zinnemann. 1952

    La película es un alegato a la dignidad del hombre excluido, ignorado, solo ante un mundo hostil que le coarta la libertad, que le amenaza por ser honesto y denunciar al delincuente, una metáfora sobre el ser humano inconformista, capaz de levantarse ante la adversidad y ante la sociedad que le aísla y le arrincona. Un enfrentamiento entre la luz y el lado oscuro de la vida. Y un homenaje al héroe que expone su existencia por la libertad de todos, por el sacrificio en beneficio de la comunidad. Absolutamente actual en estos tiempos de leyes mordazas emanadas del poder oscuro.
También es notorio que la película intentaba denunciar la caza de brujas que en aquellos momentos azotaba como una peste moralizante a los Estados Unidos promovida por el alcohólico y misógino –¿impotente?– senador McCarthy (murió en 1957, de cirrosis y hepatitis, a los 49 años, rechazado por todos), que durante casi una década sojuzgó y restringió las libertades y el pensamiento en los USA.

    Todos repudian al sheriff Kane: los respetables ciudadanos elevados en su cúspide del éxito social; los feligreses instalados en la seguridad del púlpito, incluso su juvenil esposa le deja el día de su boda sin consumar el matrimonio. Grace Kelly, veintiocho años más joven que Kane, Gary Cooper (representa al marido/padre), al que vuelve apenas una hora después suplicando su perdón para que sea su compañero eterno. Solo_ante_el_peligroEs como un adelanto visionario de la levedad inconsistente de la personalidad de Grace Kelly, católica, de procedencia irlandesa, destinada al altar de Hollywood, que abandona por miedo o por comodidad o por el lujo que representa ser la sultana en una cueva de piratas como es Mónaco y por un matrimonio con un paleto como era Rainiero. El mismo juez abandona al sheriff, una metáfora evidente de la desconfianza en la justicia que denuncia ya en aquel entonces Fred Zinnemann. La conciencia de los honorables ciudadanos se debate entre prescindir de la ética, la moral y la dignidad encarnada por el sheriff Kane (aun siendo conscientes de que esa decisión les hundirá en el caos social) y entre la jungla del delito. Rápidamente aceptan cobardemente no ayudar al representante de la ley, lo abandonan a su suerte. Sólo un tullido tuerto e inútil se presta voluntario para ayudar al sheriff Kane. Y un muchacho, la esperanza depositada en la juventud. Los que no tienen ya nada que perder y sí mucho por ganar.

    Sin duda hay en On the Waterfront (Nido de ratas/La ley del silencio, 1954, Elia Kazan, considerado como uno de los colaboracionistas con McCarthy y aborrecido largamente incluso décadas después, cuando en 1999 le concedieron un óscar honorífico por su dilatada carrera) un cierto paralelismo con la película de Zinnemann. El papel del boxeador, Malloy, que interpreta Marlon Brando tiene cierta similitud con el sheriff Kane. Ambos luchan por la justicia desde sus respectivas posibilidades. Y el papel que interpreta Eva Marie Saint, Edie, se relaciona imprecisamente con el papel de Katy Jurado, Elena Ramírez, la amante antigua del sheriff, que sabe de su valor masculino y que le incita a la ingenua, amedrentada católica y un tanto pusilánime Grace Kelly paraa que regrese a los brazos de su hombre.
Esta insinuación del triángulo amoroso confiere al relato una tensión erótica encubierta que destapa los deseos dormidos del inconsciente y que provoca una zozobra en el espectador ante la actitud indecisa de la esposa y la dignidad manifiesta del sheriff Kane. Es el recurso reincidente de todo guionista para mantener la atención del espectador, la tensión sexual no resuelta.

    Y la explotación rítmica de la equiparación del tiempo narrativo con el tiempo real físico del film es otro recurso que encumbra a esta película entre las más grandes de la historia del cine. Los planos repetidos y machacones del reloj marcan el ritmo y el tiempo de la historia, que anuncia el angustioso final que ha de padecer el protagonista, la resolución del enfrentamiento entre el bien y el mal. Y cuando se resuelve la trama se acaba la película. Resuelto el embrollo no hay tiempo para más, el malo siempre palma, la chica se salva, los esposos comieron perdices y a los pusilánimes burgueses y feligreses les dan con los huesos en las narices.
Destacar y mucho el excelente montaje del film, la secuencia prodigiosa de planos yuxtapuestos que extienden la tensión a lo largo de todo el relato. Y la magnífica interpretación de los malos, del prodigioso Lee Van Cleef, que actuó a las órdenes de John Ford y que después pasearía tantas veces su palmito de villano malvado por los desiertos de Almería a las órdenes de Sergio Leone disparando a Clint Eastwood por un puñado de dólares.

Fred Zinnemann
Fred Zinnemann

    Fred Zinnemann fue uno de aquellos genios que huyeron de su Austria natal por la amenaza del nazismo y que nos dejó un montón de buenas películas y colaboraciones con otros genios del celuloide, como Billy Wilder. Hay en su haber grandes películas como “De aquí a la eternidad”, o Chacal” (The Day of the Jackal). Un trepidante film sobre el intento de asesinato del general Charles de Gaulle, a manos de la extrema derecha, la OAS. Otra historia que se debate entre la maldad y el bien, entre los asesinos de las fuerzas oscuras y el representante inmaculado de la democracia vencedora del nazismo del que huyó Zinnemann. El bien triunfador sobre el mal.
Solo ante el peligro, una de esas joyas a la que conviene regresar con frecuencia.

THE END

®Carmelito Flórez


Pareja Ferpecta

Rafael Azcona Fernández

El cine español no se entendería sin Azcona y sin alguna de esas películas escritas por él que forman parte del acervo fílmico hispano: El pisito, Plácido, El verdugo, La escopeta nacional, Belle époque o La niña de tus ojos.

Está considerado por muchos como el mejor guionista español de la historia y es el guionista con mayor número de Premios Goya (6) y nominaciones (12) en las categorías a Mejor guión original y Mejor guión adaptado, además del Goya de Honor que recibió en 2007.Azcona_sello

Comenzó su trayectoria profesional como novelista y desde 1951 colaboró con revistas humorísticas como La codorniz. Gracias a la adaptación de la novela El pisito, junto con el director italiano Marco Ferreri en 1959, entró en el mundo del cine, que ya nunca abandonaría.

Según sus palabras: “Escribo guiones porque me resulta más fácil que escribir novelas”. Sus primeros guiones, como El pisito, El cochecito, El verdugo etc., tratan del retrato de su época y denuncian la pobreza de entonces. Siempre colaboró con directores que compartieran su interés por reflejar la realidad española en el cine.


Luis García-Berlanga Martí

Luis García Berlanga es el cine, es la fábrica de sueños con la que este país ha sobrevivido durante décadas a su turbia y gris realidad, es el creador más frenético y acertado en un tiempo oxidado y el cuentista más ácido y a la vez más tierno que ha llenado de relatos la imaginación colectiva del público que acudía a los cines a divertirse. Nació en Valencia el 12 de junio de 1921, en una familia de Camporrobles, Valencia.

Su abuelo, Fidel García Berlanga (18berlanga59-1914), era miembro activo del Partido Liberal de Sagasta, a finales del siglo XIX, llegando a ser diputado en Cortes en Madrid y presidente de la diputación de Valencia. Su padre, José García-Berlanga (1886-1952), comenzó también su militancia en el Partido Liberal, para luego pasar al partido de centro derecha de Lerroux, el Partido Radical, y más tarde afiliarse al partido de centro izquierda burgués de Martínez Barrios, Unión Republicana… (Continuará)


verdugo


Primera Plana: Cómo ser periodista sin pasar, siquiera, por el bar de la facultad

Billy Wilder, o la magia del humor ácido

Wilder pasó su infancia y su juventud entre Cracovia y Viena. Su primer trabajo fue como cronista en un periódico. Continuó trabajando como periodista en Berlín alternando la profesión de plumilla con otras para sobrevivir. Allí se aficionó al cine tras ver diversas películas que le impresionaron hondamente. Una de ellas fue EL ACORAZADO POTEMKIN, de Eisenstein. Entró a trabajar para la UFA, donde conoció a los grandes directores del momento.

Tras la subida al poder de Hitler Wilder abandonó Alemania debido a su ascendencia judia. Su madre moriría en Auschwitz. Tras residir en París se trasladó en 1934 a Estados Unidos. Allí comenzó a trabajar como guionista para la Paramount  y tuvo la ocasión de colaborar con Ernest Lubitsch, su gran maestro. Al funeral de éste acudieron, entre otros, Wilder y su colega y amigo William Wyler. A la salida del mismo, ambos comentaron: “Nos hemos quedado sin Lubitsch”. “Peor aún, nos hemos quedado sin las películas de Lubitsch“.front_page

Como guionista, Wilder escribió 60 películas. Como director, realizó 26. Fue galardonado con seis óscars tras haber sido nominado en 21 ocasiones.

En 1981 dirigió su última película: AQUÍ UN AMIGO. A partir de entonces las compañías aseguradoras ya no querían asegurar películas suyas, debido a su avanzada edad. Murió 21 años más tarde, a la edad de 95 años, en su residencia de Beverly Hills.


Apocalypse Now Redux

Francis Ford Coppola, ganador de seis óscars

Es hijo del compositor y director de orquesta Carmine Coppola  y de la actriz Italia Pennino.  Coppola estudió Artes Dramáticas y en Artes Teatrales en la UCLA. Su carrera cinematográfica comienza en 1963 con la dirección de Dementia 13, de la cual también realizó el guion. Ha dirigido más de una veintena de películas, algunas de ellas aclamadas por la crítica cinematográfica, entre las que destacan producciones como La conversación (1974),Apocalypse Now Redux (1979) o la adaptación al cine de la novela de Bram Stoker Drácula (1992). Sin embargo sus obras más reconocidas y ovacionadas son la saga de El Padrino, adaptaciones del  novelista Mario Puzo, la primera es una de los filmes más reconocidos y elogiados de todos los tiempos, que le hizapocalypse_nowo ganador de dos Óscars, Mejor película y Mejor guion adaptado (que compartió con Puzo), mientras que la segunda es la secuela más apreciada en la cinematografía estadounidense (la única secuela en ganar un Óscar), con la que recibió un premio de la Academia por Mejor director.

Está considerado uno de los más grandes directores de la segunda mitad del siglo XX y uno de los más grandes de todos los tiempos, siendo El padrino repetidamente elegida como una de las mejores películas de la historia, y Apocalypse Now una de las más grandes empresas en el sistema de producción de Hollywood.

Desde sus inicios Coppola desarrolló de igual forma su carrera como productor, destacando los dos primeros filmes de su amigo George Lucas, THX-1138 y American Graffiti, y otras como Kagemusha, Kinsey o Sleepy Hollow.

Es padre del director de películas y videos musicales Roman Coppola y de la actriz, directora, productora y guionista ganadora del Óscar Sofia Coppola, así como tío del actor Nicolas Cage, hermano de la actriz Talia Shire y abuelo de la directora Gia Coppola.