Stagecoach

 

La diligencia

John Ford

El camino como metáfora de la vida llena de peligros que acecha a los peregrinos desprevenidos

Gabriel de Araceli

    En el espacio claustrofóbico de un carromato se encierran un retablo de personajes marginales, expulsados de una sociedad de ley y orden que sólo quiere ciudadanos intachables y adictos a la moral y a las buenas costumbres: Boone, el médico borrachín; Dallas (Claire Trevor), la prostituta; la señora Mallory, digna esposa de un militar; Hatfield (John Carradine), el tahúr, hijo pródigo de un juez; Peacoch (Donald Meek), el vendedor de whisky; Gatewood, el banquero ladrón que huye con los fondos de los pequeños ahorradores (¡qué cosas!); el sheriff, representante del orden social; el postillón que guía la diligencia, a los que después se unirá el héroe, Ringo Kid (John Wayne), que aún tiene cuentas pendientes con su pasado y con la justicia. Les acechan todos los peligros e incógnitas del camino, representados por el indio Jerónimo, que encarna esa amenaza indefinida y siempre presente como una losa, la amenaza extranjera, el miedo al diferente, el rechazo a la piel de otro color, el reiterado recurso al que culpamos de nuestras impotencias.

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    En el momento culminante del ataque de los malos, cuando los ocupantes de la diligencia ya no tienen municiones y han perdido todas las posibilidades de sobrevivir a los apaches, los malos del camino, la trompeta liberadora del sexto de caballería les salva y les restituye al orden. Ringo Kid salda sus cuentas con el pasado y el sheriff, en un rasgo de indulgencia se olvida de los cargos penales y permite que triunfe el amor. La justicia misericordiosa y benevolente, como aquí con los políticos. Ah, al banquero le meten en chirona. También como aquí, je, je, je…

 

El paisaje, protagonista: Monument Valley

   John Ford dirigió esta película en 1939. En los primeros planos se presenta a los personajes y se plantean las tramas de la película: Jerónimo; capturar a Ringo Kid, que se va a enfrentar a los Plummers, etc.

John-Ford-2_web El banquero Gatewood: ”Lo que es bueno para los bancos es bueno para el país”. Gatewood es un personaje siniestro, podría pertenecer a la Escuela de Economía de Chicago. Encarna a la perfección las tesis económicas de Milton Friedman que preconizan la destrucción del Estado proteccionista y la desregulación de los mercados a su libre albedrío. Parece una premonición del actual Trump, incluso se le parece físicamente, como si se anunciara hace ya setenta y ocho años que los peores augurios pueden hacerse realidad. Felizmente recibe su castigo. De haber sido un banquero español hubiera salido airoso del asunto, sin imputación alguna por parte de la justicia.
La decencia de las señoras dignas echa a aquellos que no siguen el recto camino de la normalidad: el doctor Josiane Boone, un borrachín, y a Dallas, la chica “innecesaria”, acompañada por el ayudante del sheriff en todo momento hasta la diligencia.
Dallas: “Hay cosas peores que los apaches”, y la cámara recoge en plano medio a las damas de “La Ley y el orden”. Un ejemplo de plano yuxtapuesto de imagen y sonido.
Lordsburg: el destino de la diligencia, el fin del camino.

Stagecoach-1939

    Buck, el mayoral, y Curly; el sheriff hablan en el pescante, y el sheriff se pregunta cómo el banquero pudo recibir el telegrama en el que le indican que vaya a Lordsburg si el telégrafo estaba cortado (cosa que no sabe el banquero), una duda de sospecha planea sobre el sheriff. Los comentarios del mayoral son banalidades sobre su “mestiza” situación conyugal familiar.
La aparición de Ringo Kid es heroica. Un trávelin nos acerca hasta un primer plano del muchacho Ringo. Ford utiliza también cortinillas en negro para separar las secuencias o capítulos narrativos en tres o más ocasiones. La cámara capta numerosos planos en contrapicado, lo que hace resaltar el aspecto heroico de los personajes y muestra los techos de los decorados.
Al llegar a la venta hay un duelo de miradas entre la señora Mallory y la señorita Dallas. Mallory parece reprender a Dallas, ambas se distancian al sentarse a la mesa. Ligero desvanecimiento de Mallory, que adelanta al espectador que está embarazada. En la mesa se sientan por un lado Mallory y el caballero y tahúr Hatfield, por otro Dallas y Ringo Kid, dos mundos, dos actitudes y dos morales diferentes.

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    El uso de filtros de contrastes para resaltar el cielo es magistral, nos encontramos en uno de los grandes momentos de la fotografía con película en B/N.
El sheriff se sincera al mayoral en el pescante, era amigo del padre de Ringo y teme que el muchacho sea asesinado por los Plummers, prefiere que esté seguro en la cárcel.
A pesar del acercamiento que Dallas pretende hacia Mallory, ésta la desprecia. Y Dallas presenta al niño (niña) en sociedad, sus deseos de maternidad insatisfecha. El dr. Boone, a pesar de ser un borrachín logra su rehabilitación ante todos al intervenir con éxito en el parto de la señora Mallory.
Dallas se lleva literalmente al huerto a Ringo, que intenta convencerla nuevamente con el reclamo de la maternidad: “la he visto con la niña de otra mujer”.
Ringo es un hombre de honor, no huye porque antepone el deber supremo y la dignidad a la justicia que puede condenarle, no huirá ante el peligro, se enfrentará a él.
Secuencia de la persecución de los indios en el Monument Valley. ¡Cómo se tiran los indios de los caballos y cómo corren estos desenfrenadamente! Es la culminación de la amenaza presente e invisible de los peligros, de las amenazas del camino, del mal, representados por los apaches a lo largo de toda la película. Peacock y Hatfield son heridos por los apaches. En sus últimas palabras Hatfield desvela que es el hijo (pródigo) del juez Greenfield. Es un juego de palabras Hatfield-Greenfield. La justicia y el pecado del juego. Padre e hijo.
Dallas es la única que no lleva sombrero, indicando su turbia profesión. Al llegar al destino a Dallas le retiran de sus brazos a la niña otras damas iguales a las anteriores de la ley y el orden, en cualquier lugar existen los mismos comportamientos morales.
En el salón. Plummer tiene una mano de doble pareja, dos ases y dos ochos. Los vasos de whisky se desliza sobre la tabla del bar (lo que le sirvió a Berlanga de inspiración en Bienvenido…). Luke Plummer trata a la chica del salón que quiere impedir que asista al duelo con absoluto desprecio, él es el gallito campeón que tiene tras de sí a las gallinitas. Luke es un fanfarrón.
La prensa local anticipa titulares de la muerte de Ringo con sensacionalismo, ya entonces.
El tiroteo comienza en la calle desierta. Disparos de los tres malos contra Ringo y este que dispara su Winchester y se lanza al suelo de frente. En la secuencia posterior Plummer entra en el salón, avanza unos pasos hacia la barra y allí se desploma fulminado.
Final feliz. El sheriff otorga la libertad a Ringo con las riendas del coche de caballos. Dallas sube y ambos se alejan. El sheriff Curly le dice a Buck, el mayoral: “Bueno, ya se han librado de las ventajas de la civilización”.

(Notas tomadas durante las ocho veces que he visto La diligencia. 1939)

THE END



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