Solo ante el peligro

 High Noon. Fred Zinnemann. 1952

    La película es un alegato a la dignidad del hombre excluido, ignorado, solo ante un mundo hostil que le coarta la libertad, que le amenaza por ser honesto y denunciar al delincuente, una metáfora sobre el ser humano inconformista, capaz de levantarse ante la adversidad y ante la sociedad que le aísla y le arrincona. Un enfrentamiento entre la luz y el lado oscuro de la vida. Y un homenaje al héroe que expone su existencia por la libertad de todos, por el sacrificio en beneficio de la comunidad. Absolutamente actual en estos tiempos de leyes mordazas emanadas del poder oscuro.
También es notorio que la película intentaba denunciar la caza de brujas que en aquellos momentos azotaba como una peste moralizante a los Estados Unidos promovida por el alcohólico y misógino –¿impotente?– senador McCarthy (murió en 1957, de cirrosis y hepatitis, a los 49 años, rechazado por todos), que durante casi una década sojuzgó y restringió las libertades y el pensamiento en los USA.

    Todos repudian al sheriff Kane: los respetables ciudadanos elevados en su cúspide del éxito social; los feligreses instalados en la seguridad del púlpito, incluso su juvenil esposa le deja el día de su boda sin consumar el matrimonio. Grace Kelly, veintiocho años más joven que Kane, Gary Cooper (representa al marido/padre), al que vuelve apenas una hora después suplicando su perdón para que sea su compañero eterno. Solo_ante_el_peligroEs como un adelanto visionario de la levedad inconsistente de la personalidad de Grace Kelly, católica, de procedencia irlandesa, destinada al altar de Hollywood, que abandona por miedo o por comodidad o por el lujo que representa ser la sultana en una cueva de piratas como es Mónaco y por un matrimonio con un paleto como era Rainiero. El mismo juez abandona al sheriff, una metáfora evidente de la desconfianza en la justicia que denuncia ya en aquel entonces Fred Zinnemann. La conciencia de los honorables ciudadanos se debate entre prescindir de la ética, la moral y la dignidad encarnada por el sheriff Kane (aun siendo conscientes de que esa decisión les hundirá en el caos social) y entre la jungla del delito. Rápidamente aceptan cobardemente no ayudar al representante de la ley, lo abandonan a su suerte. Sólo un tullido tuerto e inútil se presta voluntario para ayudar al sheriff Kane. Y un muchacho, la esperanza depositada en la juventud. Los que no tienen ya nada que perder y sí mucho por ganar.

    Sin duda hay en On the Waterfront (Nido de ratas/La ley del silencio, 1954, Elia Kazan, considerado como uno de los colaboracionistas con McCarthy y aborrecido largamente incluso décadas después, cuando en 1999 le concedieron un óscar honorífico por su dilatada carrera) un cierto paralelismo con la película de Zinnemann. El papel del boxeador, Malloy, que interpreta Marlon Brando tiene cierta similitud con el sheriff Kane. Ambos luchan por la justicia desde sus respectivas posibilidades. Y el papel que interpreta Eva Marie Saint, Edie, se relaciona imprecisamente con el papel de Katy Jurado, Elena Ramírez, la amante antigua del sheriff, que sabe de su valor masculino y que le incita a la ingenua, amedrentada católica y un tanto pusilánime Grace Kelly paraa que regrese a los brazos de su hombre.
Esta insinuación del triángulo amoroso confiere al relato una tensión erótica encubierta que destapa los deseos dormidos del inconsciente y que provoca una zozobra en el espectador ante la actitud indecisa de la esposa y la dignidad manifiesta del sheriff Kane. Es el recurso reincidente de todo guionista para mantener la atención del espectador, la tensión sexual no resuelta.

    Y la explotación rítmica de la equiparación del tiempo narrativo con el tiempo real físico del film es otro recurso que encumbra a esta película entre las más grandes de la historia del cine. Los planos repetidos y machacones del reloj marcan el ritmo y el tiempo de la historia, que anuncia el angustioso final que ha de padecer el protagonista, la resolución del enfrentamiento entre el bien y el mal. Y cuando se resuelve la trama se acaba la película. Resuelto el embrollo no hay tiempo para más, el malo siempre palma, la chica se salva, los esposos comieron perdices y a los pusilánimes burgueses y feligreses les dan con los huesos en las narices.
Destacar y mucho el excelente montaje del film, la secuencia prodigiosa de planos yuxtapuestos que extienden la tensión a lo largo de todo el relato. Y la magnífica interpretación de los malos, del prodigioso Lee Van Cleef, que actuó a las órdenes de John Ford y que después pasearía tantas veces su palmito de villano malvado por los desiertos de Almería a las órdenes de Sergio Leone disparando a Clint Eastwood por un puñado de dólares.

Fred Zinnemann
Fred Zinnemann

    Fred Zinnemann fue uno de aquellos genios que huyeron de su Austria natal por la amenaza del nazismo y que nos dejó un montón de buenas películas y colaboraciones con otros genios del celuloide, como Billy Wilder. Hay en su haber grandes películas como “De aquí a la eternidad”, o Chacal” (The Day of the Jackal). Un trepidante film sobre el intento de asesinato del general Charles de Gaulle, a manos de la extrema derecha, la OAS. Otra historia que se debate entre la maldad y el bien, entre los asesinos de las fuerzas oscuras y el representante inmaculado de la democracia vencedora del nazismo del que huyó Zinnemann. El bien triunfador sobre el mal.
Solo ante el peligro, una de esas joyas a la que conviene regresar con frecuencia.

THE END

®Carmelito Flórez


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