Soldados de Salamina

Ana Ozores

Lenguaje literario o cinematográfico

soldados_de_salamina-872686350-large     Pocas películas mantienen una fidelidad al texto del que se inspiraron como la realizada por David Trueba sobre la novela de Javier Cercas. Se trata de un relato lineal, sin alteraciones temporales, dinámica. Apenas si resaltan en el film algunas modificaciones sobre el original, alguna concesión a los nuevos hábitos sexuales de las chicas y el protagonismo masculino del periodista, que pasa a ser en el film femenino: Ariadna Gil, que interpreta el personaje de Lola Cercas (homenaje al novelista). Esos son todos los cambios respecto a la novela. En la película se mantiene el espíritu heroico de los luchadores anónimos por la libertad colectiva.

Conchi-Lola

     Para encajar al personaje secundario de la novia del periodista (Conchi en la novela, una pitonisa), David Trueba recurre ingeniosamente al personaje de la echadora de cartas. Mientras que, en la novela, Lola es un personaje hierático y frustrado, en la película aparece como una lesbiana, frívola y un tanto vulgar. El azar y la suerte del tarot contra la racionalidad fría de la investigación histórica. Esta dualidad de personalidades contrastadas enriquece el universo humano del film y le aporta un añadido sentimental novedoso respecto al texto (dualidad-rivalidad femenina en el film, contra relación masculino-femenina en la novela), muy hábilmente insertado en la estructura narrativa del guión, que en ningún momento parece afectado por la inclinación sexual de Conchi, sino más bien engrandecido, una chispeante sonrisa en la solitaria, resentida vida en busca del éxito literario de Lola.

     En este aspecto cabría destacar la maternidad insatisfecha que persigue a Lola. Varias secuencias recuerdan que el personaje se cimbrea peligrosamente en esa edad en que la mujer ha de decidirse entre su naturaleza femenina, que reclama la perpetuación de la especie, y el afán de superación personal a través de la realización profesional. Este nuevo enfoque fílmico no sucede, lógicamente, en la novela.

     Ese azar al que toda narración debe su éxito está presente en la conjunción de factores que determinarán el encuentro con Miralles, el miliciano protagonista redentor de Sánchez Mazas. El azar nuevamente, venturoso para Sánchez Mazas, beneficiario de un indulto inesperado, impensable para Javier Cercas en la novela, que con ese recurso remata su sinuosa narración.

     También en la novela se rinde homenaje a la figura de Roberto Bolaño, desaparecido prematuramente tras la aparición del libro. En la película se trata de un alumno de la protagonista que descubre a un héroe, Miralles, en un ensayo literario propuesto por la profesora Lola.

 Miralles-Sánchez Mazas

     Hay, tanto en la novela como en la película una contradicción, una parábola sobre la defensa de la libertad y sobre los que de ella se aprovechan para coartar la ajena. El héroe y el villano, el romántico conductor del pueblo hacia la libertad y el monstruo de siete cabezas que amenaza con decapitarla. El miliciano no disparará al falangista, le da la libertad, le permite propagar el fascismo, aunque las ideas de Sánchez Mazas supongan el cautiverio de los ciudadanos. No le dispara, o dispara sobre sí mismo. «La realidad siempre nos traiciona» dice Bolaño a Cercas. «Los héroes, no sobreviven» comenta el viejo Miralles al despedirse de Lola.

David_en_el_cine_Sacher_de_Roma

Texto, guion: ¡Acción!

     Sobre el debatido tema de la traslación del lenguaje escrito al cinematográfico David Trueba dice lo siguiente en la presentación de su película (www.soldadosdesalamina.com): «No creo que las novelas puedan llevarse al cine. Lo que puede llevarse al cine es la historia de las novelas, sus emociones, sus sucesos. La novela no. La novela siempre será otra cosa, intocable para cualquier adaptación. La novela siempre permanece, ni se estropea ni se engrandece con la película. Estaba antes y queda después. Por eso, quizá las adaptaciones sólo funcionan si proporcionan otra pieza diferente, si alcanzan la independencia de la obra original. En la película se propone una lectura personal de la novela, pero, sobre todo, lo que se propone es una película, sin más».

     Incidiendo en este debate de las adaptaciones literarias a otros lenguajes audiovisuales Cercas dice lo siguiente: «Mi planteamiento es el mismo que tuve con la película: en el momento en que el libro se publica ya no es del autor, sino del lector, de la persona que toma la historia y la hace suya, la interpreta». Cercas recuerda que «cada lector lee a su manera y haciéndolo modifica la novela. “Si eso es así en la lectura, con más motivo cuando la historia cambia de formato, como al pasar al cine o al teatro».

     Cercas señala que con David Trueba: «Yo he puesto la partitura y ellos la han interpretado, haciendo lo que han querido hacer, que es la única manera de que salga algo bueno».images

     El escritor recuerda, sin embargo, que «aunque eso se suele olvidar después de leída, y sobre todo por el éxito que tuvo, la novela también era rara, una mezcla extraña, un engendro en el que se fusionaban narrativa, crónica periodística y ensayo».

     Cabría destacar el peso principal que en el film adquiere Lola Cercas (Ariadna Gil), protagonista del relato, pasando a un primer plano tan sobresaliente que a veces subordina a su presencia el contenido de los otros protagonistas del relato, Sánchez Mazas primero, Miralles después, siendo ella continente y contenido. Esa presencia primordial resulta a veces equívoca: ¿es un relato sobre unos hechos enterrados en el tiempo o es un relato sobre la mujer que intenta a través de ellos olvidar sus fantasmas cotidianos? La secuencia del encuentro efímero con su antiguo novio, que porta unas bolsas de Prenatal, el posterior llanto de Lola, los niños en el parque, los niños que juegan a la guerra en el bosque, etc., parecen incidir en ese aspecto maternal (véase sobre la maternidad; pág. 206, en la novela) del que Lola se evade con sus libros, con la necesidad de ser escritora.

     Para la escritura del guion David Trueba cuenta que se inspiró en las imágenes que sobre la guerra en el Ampurdán y la posterior huída del ejército republicano hacia Francia tomó el reportero Agustí Centelles. Ese ambiente está presente en el travelling con el que comienza la película, la escenografía, la disposición de los actores en las secuencias de los detenidos en la prisión y en el bosque antes del fusilamiento. Hay que destacar el uso de la steadycam, que aporta un gran dinamismo a la trágica secuencia.

     Hubo que realizar un intenso trabajo de búsqueda para rescatar documentos que revivieran la iconografía de los sucesos. Los documentales de la época se funden con otros en los que la figura del protagonista Sánchez Mazas se inserta en ellos. La alternancia de imágenes reales y virtuales conforma un universo iconográfico muy realista para el espectador.

     A esto también contribuye la filmación en colores tenues y la atmósfera plomiza de los exteriores, blanco y negro de los documentales y ambientes en los que la lluvia adquiere protagonismo. Como relacionando esas imágenes del pasado con ese presente gris en el que se halla inmersa Lola.

Actores de su propia historia

La fidelidad a la novela queda constatada en la elección de los actores que intervinieron en los hechos narrados. Así, la credibilidad de la película se basa en el uso de los protagonistas de la novela tanto como en la historia cinematográfica. Los Amigos del bosque son los mismos personajes que en los hechos narrados, excepto en el de uno ya fallecido, interpretado por su hijo. Rafael Sánchez Ferlosio también nos aproxima al personaje de su padre con su intervención. La presencia de algunos payeses que cuentan su propia vida realza el film, que adquiere la grandeza de un relato en directo.

Suspiros de España

El pasodoble revierte a esa fantasía de la España anhelada por todos y disfrutada por ninguno. La quimera de la libertad, de la arcadia imposible en la que bailar una melodía festiva se haga entrelazando como pareja a un fúsil bajo la lluvia inclemente. Un nexo que une a ambos contendientes. El miliciano y el fascista sonríen cuando se produce el milagro de la música, del suspiro de la España inexistente.

    Desde un punto de vista de la sintaxis narrativa, el montaje del film consigue un ritmo ágil, la película se ve con agrado y mantiene al espectador pendiente del relato. Trueba combina realidad y fantasía para dar con la fórmula que forja el mundo de los sueños, el de la libertad pretendida.

 

 

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