Las Cosas del Querer

Ángel Aguado López

    Las_cosas_del_querer

           UN   TROPIEZO ES EL AMOR. Un accidente o un arrebato eléctrico entre las ingles mientras las bombas de la Legión Cóndor arrasan Lavapiés. Las Cosas del Querer. Y la victoria inalcanzable, ciega, injusta, que se equivoca siempre, aliada con el mal, con los corruptos, con el tenebrismo fascista del Movimiento, con los bajos instintos del señorito caprichoso, contraria a los débiles, traidora con los desposeídos.

       Las Cosas del Querer es una película que Jaime Chávarri realizó en 1989. ¡Tantos años ya! Un melodrama agridulce de perdedores edulcorado con las coplas de la posguerra, un menage à trois inconcluso en unos tiempos en los que buscarse la vida para los pobres era un arte que pasaba por prostituirse al mejor postor —las jóvenes, premiadas por el viejo con unas medias de cristal, bajo la mirada alcahueta de las mamás, ¡qué bien huele el dinero del caballero!— o mariconearse, las cosas del meter, por delante o por detrás, con los marqueses de bigotito fino de mamás pipitas y vivas al Caudillo en veladas de flamenqueo gitano pagadas con canapés de jamón —¡qué bocadillos tan pequeños!— de estraperlo y petardazos de cocaína en los palacios aristocráticos bajo la mirada censora de la fiscalía falangista.  …na te debo, na te pío. Me voy de tu vera, olvíame ya, que he pagao con oro tus carnes morenas. No maldigas, paya, que estamos en paz… Sí, el espectador con memoria recordará cierta similitud melódica con “Canciones para después de una guerra”, de Basilio Martín Patino. Una peli ácida, aquella, sacada de las cavernas archivísticas de la posguerra y con la que Las Cosas del Querer coincide en algunos de los ritmos y tonadillas que dieron alguna alegría, no muchas, a los pobres supervivientes de los tenebrosos años cuarenta del racionamiento, los magreos clandestinos en las sombras de las corralas —la luz se iba y ya no volvía hasta las tantas, incluso en El Pardo—, las gomas, gonorreas, lavajes y la penicilina adulterada.

    Sobresale la actuación de Manuel Bandera, un papelón el del muchacho, un tío guapo hasta decir basta, una perturbación en la pantalla, con esas mejillas pavonadas de azulón y hoyito en el mentón a lo Kirk Douglas, que está para comérselo crudo ya sea por mujeres o por hombres ¡qué más da! Todo un sex-symbol que hubiera triunfado en Hollywood, incluso por delante del Travolta, y que aquí terminó en series televisivas de sobremesa para amas de casa carentes del vaivén —¡olvidado hace tanto!— del legítimo. Y una Ángela Molina racial y bandolera, una diva de Buñuel perdida entre los brazos torpes de un amante-elefante, Ángel de Andrés Gómez, perfecto, por otro lado —a pesar del casting equivocado, sobresaliente en proporciones musculares para un rol de perdedor al que se supone de magras proteínas— en su papel de tercer ángulo del triángulo no resuelto. La Molina es el amor platónico del director. Le gustaba mucho, lo contaba al público —¡ay!, esas confesiones— de la Filmo Chávarri, todo inocencia, antes de la proyección de la peli.

     Fue un éxito para Jaime Chávarri la película y para la productora, que alcanzó una recaudación en taquilla inesperada, tanta que repitió una segunda parte, un bis, un dos, que también triunfó en la Argentina. Chávarri pertenece a esas promociones que se doctoraron en cine en la Escuela Oficial de Cine. Esos elegidos que brillaron con luz encendida y que dieron al cine español unos años de esplendor ajenos a la mediocridad del sistema.

     Jaime Chávarri* contó con la ventaja de sus orígenes patricios para realizar una de las grandes películas de los años 70: “El Desencanto” (1976). Aquel oscuro retablo o sofá de psicoanálisis en el que los herederos del poeta y falangista Leopoldo Panero se desnudaban maldiciendo una época de frustraciones y se acusaban mutuamente de su derrota, todos enemigos íntimos, cainitas y edipos acomplejados. Aquel Desencanto ajustó las cuentas a muchos camisas viejas a los que sumergió en la obviedad de la nada, se les había acabado el chollo, llegó la malvada democracia destruyendo a la vez a los mismos protagonistas, prisioneros de un régimen que les dio de comer a costa de robarles el alma.

     Se ve bien “Las Cosas del Querer”, o del meter, a estas alturas del siglo XXI, al menos para entomólogos curiosos que buscan tres pies a los gatos escaldados del cine español. Y Jaime Chávarri, un señor con esa alcurnia de la que ya no se ve ni en las pantallas. No se lo echen en cara.

 

…No me eches en cara que to lo perdiste, también a tu vera yo to lo perdí, bien pagá, si tú eres la bien pagá porque tus besos compré a mí te supiste dar por un puñao de parné…

 

_DSC0059_web
Jaime Chávarri el 25 de febrero de 2020 en la Filmoteca Española presentando a la audiencia su película Las Cosas del Querer.

*Jaime Chávarri es hijo de Marichu de la Mora y Maura, y bisnieto de Antonio Maura —¡cuántos Mauras hay en el cine y en la política!—, el que fuera cinco veces presidente del consejo de Ministros en tiempos de Alfonso XIII, el único político al que el monarca llamaba de usted. Las extrañas relaciones entre las hermanas Constanza y Marichu de la Mora han llenado decenas de libros sobre las dos Españas del 36. La amistad que su madre tuvo durante el franquismo con alguno de los/las más relevantes falangistas y poetas críticos con el régimen, le supuso a Chávarri facilidades para penetrar profundamente en las raíces del Movimiento y le facilitó el acceso a toda aquella legión de desencantados intelectuales. Chávarri intervino como figurante en un pequeño papel de “Qué he hecho yo para merecer esto”, de Almodóvar, con su prima, la Carmen. Pero, además, Chávarri es en el trato próximo un caballero. Quizás una raza extinta, algo que pertenece al pasado. Aunque su cine no tenga edad.

 

 

Un comentario sobre “Las Cosas del Querer

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s